De la entrañable ola verde al azul de la yunicidad

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Los deportistas y equipos representativos que son respaldados por sus gobiernos estatales, casi siempre se ven obligados a jugar con los colores del partido en turno que gobierna dicha entidad.

En Veracruz, el ex gobernador priista Fidel Herrera Beltrán hizo del rojo su color predilecto. No había escuela, hospital o instalación gubernamental que no estuviera pintada de ese color.

Y así, el rojo fue también el color que adoptaron los representativos deportivos de Veracruz en toda competición, sobre todo en la Olimpiada Nacional, y con el triunfo de Javier Duarte de Ochoa, este color se mantuvo.

Como era de esperarse, tras el triunfo de Miguel Ángel Yunes Linares como el primer gobernador de extracción panista, el rojo desapareció del mapa y ahora, es el azul el color predominante en la indumentaria deportiva de los deportistas y equipos que buscan clasificarse a la Olimpiada Nacional.

De entrada, es raro ver vestir a los seleccionados estatales de este color.

Quizá a pocos importe si visten de rojo, azul o morado, pero en lo personal, soy un convencido de que la identidad y el orgullo que te da representar a tu estado parte desde los colores y estos deberían mantenerse siempre más allá del partido político en turno dentro del gobierno estatal.

En otras palabras, Veracruz jamás debió haber adoptado el rojo en su indumentaria como ahora tampoco el azul.

Es como si a los Juegos Olímpicos, nuestros atletas tuvieran que ir de amarillo con negro si gobierna el PRD, de guinda si lo hace Morena o de turquesa si lo hiciera Nueva Alianza. Sea el partido que sea, nuestros colores nacionales y por ende el de nuestros representativos debe ser siempre el verde, blanco y rojo.

Aunque no me tocó vivirlo, los periodistas  y profesionales del deporte de la “vieja guardia” me hablaron de la Ola Verde, color que daba identidad a las selecciones y que se apegaba más a uno de los colores que predomina en el Escudo de Armas de Veracruz.

Y es que así como el azul da identidad a la selección italiana o el naranja a la holandesa, Veracruz tendría que tener siempre un color de  indumentaria con la que sus atletas se sientan orgullosos por el simple hecho de portarla. Cuando los colores se cambian por capricho del partido político en turno, lograr esta identidad es más difícil.

¿Por qué no pensar en el retorno de la entrañable Ola Verde como símbolo de identidad y orgullo?

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