El Tibu no se fue

Decía, en tono de broma en el programa radiofónico En Contacto Deportivo que encabeza mi buen amigo Fernando Hernández, que una vez salvados los Tiburones Rojos de Veracruz del descenso, los jarochos tendrían que comenzar a juntar llaves y hacerle un monumento al intestino grueso de Carlos Reinoso con todo y divertículos.

Y es que hoy más que nunca queda claro que era él el cáncer del equipo, el encargado de dividirlo y de hacer que casi descienda.

A partir de su salida, el compromiso fue otro, mérito de los jugadores y de Juan Antonio Luna quienes a muchos nos tapó la boca pues al menos yo, asumo que no creí que fuera el indicado para enderezar el barco.

Hoy, Veracruz está salvado y contra todo pronóstico, podría incluso calificar a la liguilla si es capaz de ganarle a Xolos y que Tigres, Tuzos y Monarcas pierdan o empaten sus respectivos encuentros, combinación sumamente complicada mas no imposible.

En el camino a la salvación, los escualos corrieron con algo de suerte, algo que es válido en el futbol. Por una parte enfrentaron a unos Pumas que dejaron de creer en sí mismos y en Paco Palencia. Enseguida recibieron a Rayados, un equipo que es mejor en el papel que los escualos, pero ya calificados, se dieron el lujo de darle descanso a su mejor referente en el ataque, Dorlan Pabón, además de que otro hombre de peligro como Funes Mori se lesionó minutos antes del partido.

A esto habrá que sumarle que sus rivales directos en la lucha por el no descenso, Monarcas y Jaguares dejaron ir en el camino puntos claves, los michoacanos al perder de último minuto un juego clave contra Necaxa y los chiapanecos al empatar su último encuentro con Santos, que aunado a los problemas de vestidor, los tienen como firmes candidatos para irse a la división de plata.

Si bien es cierto no soy aficionado de Tiburones Rojos, me da gusto de que se hayan salvado, primero por su afición que no dejó de creer bajo el grito de guerra de “El Tibu no se va”, pero al mismo tiempo porque tener máximo circuito nos conviene a todos, desde periodistas, hasta vendedores ambulantes y revendedores de boletos.

Ahora, y más allá de calificar o no a la liguilla, se tiene que volver a empezar en la planeación de un buen torneo, pues para el siguiente los problemas de descenso seguirán siendo la prioridad, y no se pueden cometer los mismos errores del pasado. Y es que tener una plantilla con más de 40 jugadores no fue solución, por el contrario, generó división e inconformidad.

Además, el hecho de que su propietario Fidel Kuri sea candidato a la presidencia municipal de Veracruz, lo compromete a buscar un equipo que sea competitivo y que pelee por cosas más importantes que salvarse del descenso, más aún porque ha tomado los colores del equipo como bandera política y si las cosas no funcionan en el ámbito deportivo, esto le puede restar simpatías en sus aspiraciones a presidir el municipio más importante del Estado.

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