Grítalo chivahermano, eres campeón

Cuando Tigres recortó distancia tras el 2-0 inicial y se fue al frente en busca del empate, vino una jugada polémica que en primera podría haber sido marcada como penalti.

Mientras la Liga MX siga sin creer en el apoyo de la tecnología, este tipo de jugadas polémicas seguirán siendo siempre el pan de cada día tanto en partidos de temporada regular como en finales.

La revisión de la jugada hubiera terminado seguramente en la marcación del penalti y entonces la historia de la final hubiera sido quizá diferente.

Pero sería muy pobre analizar lo sucedido en la final solo por esa jugada. Y es que en los dos partidos de la final Chivas fue indudablemente mejor que Tigres en el terreno de juego.

Cerraron espacios, tuvieron dominio territorial, demostraron gran juego de conjunto pero sobre todo un amor propio por una camiseta histórica que tarde o temprano tenía que volver a renacer como ayer lo hicieron.

Por eso, más allá de la polémica de ese penalti, Chivas es un justo y mericidísimo campeón. Lo es no solo por lo hecho ayer, sino porque Jorge Vergara entendió que para poder llegar a este momento, era necesario dejar trabajar a su directiva y cuerpo técnico.

Así, confió en Matías Almeyda y este se terminó por convertir en una pieza clave, al convencer a sus jugadores de que Chivas es un equipo grande y simplemente hacía falta que ellos mismos lo creyeran para ponerlo en práctica dentro del terreno de juego.

Y es verdad que este fue un título sin canteranos, pero sí con jugadores cien por ciento mexicanos, por lo que Chivas no solo levantó su doceavo título, sino que al mismo tiempo, le da una cachetada con guante blanco a los equipos y a la propia Liga cada vez llena de más extranjeros y muy pocos de ellos de excelente calidad.

El que Chivas sea campeón, obviamente es motivo de orgullo para sus miles de seguidores, pero al mismo tiempo es una gran noticia para el futbol mexicano quien necesita que sus equipos grandes peleen siempre como tales para darle un mejor sabor a los torneos.

Ayer Matías Almeyda en el título celebrado en la Alameda de Guadalajara dijo que despertó el gigante y no se detendrá. Ojalá que sus palabras sean una realidad.

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