Martha Villareal

Mujer alegre, extrovertida, con sangre jarocha y regiomontana. Mujer que lo mismo le gusta cantar, pintar y escribir, y una mujer que lo mismo puede sacar todo el glamour en un concurso de belleza o mostrarse como ella misma en el taller de su padre manchándose las manos de grasa o en un gimnasio practicando boxeo, uno de los deportes que más le apasionan.

Así es Martha Villareal, una chica difícil de describir en una sola palabra por estas múltiples facetas de su vida, y cuya belleza queda plasmada en estas fotos que hoy te presentamos.

“Coloquialmente siempre que me presento me considero una chica bato porque crecí entre hombres, no me cuesta absolutamente nada desenvolverme con mujeres y hombres, y soy un poco tosca en ciertas situaciones pero eso me ayuda a ser más alegre y desenvuelta, no tengo miedo al ridículo; el hecho de saltar, gritar, reír, no me significa ningún esfuerzo, entonces sí me considero una chica bastante alegre”.

Soy jarocha combinada con regia, entonces así como soy alegre puedo ser bastante explosiva, con bastante carácter, pero realmente me gusta ser muy pacifista, mientras esté tranquila, riendo, disfrutando, yo no tengo ningún problema, pero sí cambio un poquito cuando me sacan mi lado Villareal”, confiesa.

Tras casi siete años en el mundo del modelaje, Martha ha tenido grandes satisfacciones, entre ellas la oportunidad de viajar y conocer grandes lugares de México de los cuales se ha enamorado, principalmente las playas del pacífico mexicano.

El modelaje la  llevó también a los concursos de belleza, entre ellos Miss Earth 2016, Nuestra Belleza Veracruz 2016 y Doncella del Mar de Boca del Río.  “Gracias a esto conoces cómo desenvolverte, cómo conocerte a ti misma y como quererte, porque al entrar a un concurso de belleza tienes que confiar en tu belleza, saber que es única, te ayuda mucho a aceptarte, aprendes a quererte y lo más grande de haber estado en esos concursos es el aprender a valorarme físicamente y mentalmente”.

Pero fuera del glamour que representan estos eventos, el hecho de haber vivido siempre entre hombres por su papá y hermanos, le hacen disfrutar de muchas actividades que las mujeres no siempre se animan a hacer.

“Mi papá es mecánico diesel, yo lo ayudo, me encanta mancharme las manos de grasa, meterme entre los fierros, todo o casi todo  lo que tiene que ver con ser hombre.  Soy la más pequeña de todos sus hijos y estoy intentando absorber  todo lo que sabe mi papá, me gusta, estoy intentando seguir sus pasos”.

Los deportes, injustamente calificados para hombres, es otra de sus grandes pasiones. “He hecho basquetbol, natación, beisbol, alguna vez intenté hacer tenis pero no soy nada buena con lo que tenga que ver con raqueta, últimamente estoy en boxeo  y me encantó, me encanta el hecho de tener los guantes, de sentirme fuerte y de sentirme una mujer muy segura”.

En su vida profesional, Martha es abogada porque odia las injusticias y le gusta ayudar a las personas. Está próxima a titularse.

De momento, el corazón de Martha le pertenece a ella misma. “Soy feliz, disfruto mucho mi soledad, soy una persona que canta, que escribe, que dibuja, entonces cuando estoy sola hago todo eso en mi cuarto y en mi refugio”.

Redacción: Sergio Sánchez Jiménez

Fotografías: Arturo Pardo

Locación: Quinta Las Jojas

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