Merece veto y castigo ejemplar

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Duele decirlo, pero el estadio Luis “Pirata” Fuente merece ser vetado. Y es una lástima que por unos paguen todos, pero esos “unos” son unos verdaderos animales, unos bandidos disfrazados de aficionados.

Es la misma gente de las porras que, escudados en los suyos, fuman mariguana afuera y dentro del estadio. Los mismos que un par de horas antes del encuentro, se encuentran completamente alcoholizados ante la venta libre de bebidas embriagantes.

Son los mismos que viajan a los estadios visitantes para “apoyar” al equipo escualo y que en el camino hacen rapiña en los ” Oxxos”, como seguramente también lo hicieron los primeros días de enero en las tiendas departamentales del norte de la ciudad de Veracruz.

En verdad que da vergüenza que los actos más bajos de la sociedad estén ocurriendo aquí, pues son imágenes que seguro darán la vuelta al mundo y simplemente se dirá “sucedió en Veracruz”.

Me avergüenza también que gente de la directiva trate de justificar dicha agresión diciendo que fue el Tuca, las burlas de Gignac y la barra de “Libres y Locos” de Tigres los que encendieron la mecha.

Le pregunto a la directiva, ¿de qué sirven los comunicados que a la prensa se le envía cada semana afirmando que la seguridad está garantizada?

Ayer quedó demostrado que no es así, y que si en todo el torneo no han podido controlar el ingreso de bengalas, mucho menos a una turbamulta de inadaptados.

Me parece vergonzoso también que ante lo sucedido en las tribunas, hayan sido solo los jugadores y técnico de Tigres los que de forma desesperada pedían que terminara la golpiza. Qué diferente hubiera sido también ver ahí a Leobardo López como capitán del equipo y a Carlos Reinoso como técnico, unidos a los jugadores felinos pidiéndole a la afición calmar sus ánimos. Simple y sencillamente no les importó. De pena ajena.

No tardará mucho tiempo para que ocurra una tragedia de mayores dimensiones, pues parece que hasta que no ocurra esto no se tomarán verdaderas cartas en el asunto, como regular el horario de venta de cervezas o tener perfectamente identificados mediante credenciales a quiénes forman parte de los grupos de animación.

Quizá una medida radical sería impedir en todos los estadios la visita de las barras visitantes. El asunto es que, aunque pocos, sí hay verdaderos aficionados que hacen hasta lo imposible por apoyar a su equipo en cualquier terreno, y si no pregúntenle a Doña Lupita y a Doña Matraca.

Habrá que esperar pues la sanción impuesta que es muy probable se trate de veto al estadio o a la afición, por lo que el siguiente partido, nada más y nada menos que contra Puebla, un rival directo en el descenso, será un partido que se tendría que jugar en patio ajeno o sin afición, y todo por la culpa de una bola de rufianes que no miden las consecuencias de sus actos y que a estas horas estarán contando como un acto heroico la golpiza que le dieron a los de Tigres, mientras esperan el Carnaval para seguir drogándose y seguir delinquiendo.

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