Huele a fracaso la natación veracruzana

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Para que un proyecto deportivo sea exitoso, llámese como se llame, el primer paso y el más importante de todos es la unidad de todos sus agremiados, es decir, las autoridades deportivas, los entrenadores y los deportistas.

En la natación veracruzana no es así y por el contrario, se trata de un deporte completamente fracturado por las luchas de poder que no llevan a ningún lado y a los únicos que terminan afectando es a los deportistas.

De  por sí esta disciplina está hundida en la mediocridad desde hace ya muchos años pues se creyó que la camada de Ricardo Alvarado, Alejandro Escudero, Omar Enriquez, Diana Luna, entre otros, iba a ser eterna y ni la asociación ni el instituto del deporte fueron capaces de estructurar un programa que permitiera su rescate con la detección de nuevos talentos.

A cuenta gotas han ido surgiendo unos cuantos como Alexa Villa, hoy en día la carta fuerte de la natación juvenil. Como casi siempre sucede, por méritos propios y de su entrenador, pues toda su vida ha entrenado en San Andrés, en una alberca helada y en pésimas condiciones que lejos de mermarla, le ha ayudado a entender que no importan las condiciones sino la capacidad humana de querer trascender.

Pero es irrisible que solo haya tres o cuatro nadadores encaminados al alto rendimiento de un universo de más de 2 mil pues escuelas de natación hay por toda la entidad, constantemente participan en eventos internos pero a la hora de la verdad, es decir, a la hora de medirse contra los mejores del país, la realidad es que la natación en Veracruz está moribunda.

Y lejos de trabajar para su rescate, parece que lo verdaderamente importante es ver quién tiene el control del centro acuático Leyes de Reforma, cuya nueva administración del Instituto Veracruzano del Deporte encabezada por Ángeles Ortiz, busca convertir en un centro estatal de desarrollo en donde se trabaje con las bases, los intermedios y los avanzados encaminados al alto rendimiento y para ello han contratado al cubano José Luis Artiles, el único entrenador que ha dado resultados en las últimas ediciones de la Olimpiada Nacional.

La idea no es mala. El problema es que al no existir unidad, el proyecto puede caminar hacia el fracaso.

Y es que por la lucha de egos, la Asociación de Natación de Veracruz podría incluso amenazar a sus asociados de no mandar a sus mejores nadadores a Leyes de Reforma, bajo la premisa de que ni Artiles ni el IVD representan una coordinación estatal de natación sino una simple escuela de natación y que debe ser la Asociación y no el IVD la encargada de formar los selectivos estatales. Quizá tengan razón pero entonces, ¿porqué no lo han hecho y la natación sigue hundida en Veracruz?

En los propios entrenadores también hay egos. El eterno problema con ellos es que nadie está dispuesto a ceder a sus mejores nadadores a un centro estatal como sería el ideal para que este deporte pueda mejorar, pues qué mejor que los de alto rendimiento se concentraran en un solo espacio con las mejores condiciones para sus entrenamientos, nutrición y todo lo que requiere un nadador de elite.

Pero la realidad, es que los entrenadores temen que surja un proyecto así pues de soltar a sus mejores elementos, estarían perdiendo en automático una “minita de oro” que les representa la posibilidad de poder acceder a una beca deportiva, y esto pasa en todos los deportes.

Así pues, y mientras no se trabaje con unidad, seguiremos viviendo de glorias del pasado como la gran Ana Graham, en tanto que se consolidan dos o tres nadadores más de un universo muy amplio que a nivel nacional están en un pobre nivel.

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