Sobre advertencia no hay engaños

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Hace unas semanas comenzó a correrse el rumor de que Rojos del Águila desaparecería para mudarse a Nuevo Laredo, situación que aclaró el presidente del equipo, José Antonio Mansur Galán, dejando muy en claro que esta decisión dependerá en gran medida de la respuesta que tenga la afición.

Y es que a pesar que este temporada el equipo ha hecho una campaña muy aceptable y está en zona de playoffs, los aficionados, al igual que cada temporada, siguen sin responder en la taquilla, por lo que Veracruz es una de las plazas más pobres en cuanto a asistencia se refiere, situación que no ha pasado desapercibida para la Liga Mexicana de Béisbol.

“Si continúa la baja asistencia al Beto Ávila, con todo el dolor me tendría que llevar al equipo, sobre todo porque la liga no autorizaría plazas que tengan poca asistencia. Veracruz es una plaza con todos los requisitos, es el equipo más antiguo de México, buena afición que lamentablemente ahorita no está asistiendo y eso nos tiene preocupados, y es que no contábamos con esta evaluación de la nueva Liga Mexicana”, dijo enfático Mansur Galán.

No obstante que Veracruz es una tierra de grandes peloteros, los aficionados únicamente llenan la plaza en el partido inaugural y no lo vuelven hacer hasta los playoffs si el equipo logra dar ese paso como parece que esta temporada sucederá.

En el resto de las series el Beto Ávila luce siempre desolado, con los pocos aficionados fieles de siempre.

Pero la culpa de las malas entradas no solo la tiene la afición pues la directiva no ha sabido qué hacer para generar nuevos espectadores.

Al ser un deporte que suele rebasar las tres horas de juego, se requiere que el beisbol se convierta en toda una experiencia para el aficionado, es decir, no solo se trata de ir a ver un partido, el complemento de ello es la comida que se vende al interior, un espectáculo cómico de la botarga y no las rutinas viejas de siempre de Junior (anteriormente Aguiloco), interacción constante entre el público y la pantalla del estadio, grupos en vivo que prendan a la afición entre entrada y entrada, presencia de guapas edecanes, concursos para los aficionados, entre muchas otras cosas que la directiva no ha sabido explotar.

He tenido la fortuna de asistir a algunos juegos de Grandes Ligas, así como a plazas de beisbol en México como Tijuana y Monterrey. Tristemente, el espectáculo en dichas plazas está a años luz de lo que ofrece una plaza como la de Rojos del Águila que poco o nada motiva a asistir a una serie completa.

En síntesis, no se puede culpar solo a la afición por el abandono en las tribunas. Si la directiva no hace su parte, tristemente una plaza que tiene todo el potencial para tener Liga Mexicana de Beisbol, dejará de existir.

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