Tiburones Rojos, al borde del abismo

Una vez más, los Tiburones Rojos de Veracruz se encuentran en el fondo de la tabla porcentual, a sólo ocho jornadas de que concluya la temporada. El equipo escualo ha venido a menos, tanto que ya suma cuatro derrotas consecutivas y cada vez demuestra menos fútbol.

El equipo jarocho simplemente no funciona y sin duda su principal problema es el ataque, que carece de llegada, profundidad y sobre todo de idea; los porteños apenas suman cinco goles en lo que va del certamen, tres de ellos anotados por defensores en jugadas a balón parado.

Tan solo en el último encuentro ante Morelia, el último cambio que se realizó fue defensor por defensor, incluso el jugador que salió era ni más ni menos que el capitán Leobardo López; estos partidos hay que proponerlos y no tirarse hacia atrás, esperando el error del rival (que tal vez nunca llegará) para contraatacar.

Ángel Reyna y Freddy Hinestroza son sin duda excelentes jugadores, pero están quedando mucho a deber; en los últimos encuentros el medio campo escualo ha estado bajo su responsabilidad pero no han podido manejarlo; no producen jugadas, prefieren tirar de larga distancia y mandar el balón a las tribunas que tocarlo para generar jugadas dentro del área rival; mismo caso en las jugadas de tiro libre, en donde aún cuando no tienen ángulo prefieren cobrar de manera directa y volar el balón que centrar para llevar a cabo una táctica fija, que dicho sea de paso es el punto fuerte del Veracruz.

Lo preocupante del caso es que son mínimos los cambios que realiza el estratega chileno partido tras partido. Al conjunto veracruzano le hace falta jugadores que produzcan llegadas como Martín Bravo, quien fue titular durante las primeras jornadas y tuvo buen desempeño; o Adrián Luna, un jugador habilidoso capaz de armar el ataque, pero que al igual que ‘La Rata’, no se le ha visto jugar en los últimos encuentros.

Daniel Villalva es un extraordinario futbolista, ágil y escurridizo que podría desarrollar fútbol en la parte alta, pero lamentablemente es frágil ante las lesiones. Mismo caso es el del uruguayo Juan Albín, otro jugador que podría generar jugadas de peligro ya que cuenta con una excelente calidad técnica, además de un exquisito toque de balón.

Pero cuando ningún jugador funciona, ni siquiera los de la banca, hay que voltear hacia la cantera, como lo han hecho equipos como Chivas, Pachuca, Atlas, Pumas y recientemente el América, entre otros; Veracruz es un equipo que ha trabajado muy bien sus fuerzas básicas, por lo que no sería mala idea comenzar a echarles mano.

Existe una alta expectativa por ver al fin el debut del argentino Cristian Erbes, después de casi ocho meses de estar lesionado y de haber llegado al conjunto rojiazul; podría generar lo que le hace falta al Veracruz, debido a que es un mediocampista completo y con grandes cualidades.

Mientras tanto, el partido ante el Puebla debería de ser la última oportunidad de Carlos Reinoso para seguir al frente de Tiburones Rojos; dicho encuentro, además de ser denominado un clásico, es clave para la batalla por el no descenso, debido a que los de ‘La Franja’ se ubican en la posición 15 con solo nueve puntos de diferencia sobre el Vercruz que ocupa el último puesto. Lamentablemente, en esta ocasión el ‘Tiburón’ no tendrá la ventaja de jugar en su estadio ante su gente, por lo que el panorama luce muy complicado ante un rival que ha venido jugando bien.

Muy lejos quedaron ya aquellos tiempos en los que, bajo el mando del mismo Reinoso, Veracruz apabullaba en casa a sus rivales, jugaba al tú por tú de visitante; su ataque era mortal, con promedio de tres goles por partido, además de tener una defensa de hierro; las jugadas a balón parado no solo eran su fuerte, también lo eran los contraataques, en ese entonces elaborados y conducidos por hábiles jugadores como Fernando Meneses, Juan Albín y Daniel Villalva; ese era el Tiburones Rojos que daba miedo y que llegó a calificar a dos liguillas consecutivas.

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