El CRUZAZULEO HA MUERTO

No hay fantasmas ya por La Noria, ni por Ciudad Cooperativa, se terminaron 23 años de sequía y se dejaron en el olvido seis finales perdidas, cada una mas surrealista que la anterior, ‘La Máquina’ rompió la maldición.

La gloria ha vuelto a Cruz Azul. Esa mágica e inigualable sensación de sostener el trofeo de campeones, que tardó 23 años en llegar, la viven los jugadores de ‘La Máquina’ después de una temporada en la que partido a partido confirmaban la validez del ya clásico adagio cruzazulino de cada año: “Éste es el bueno”. Y lo fue.

Por fin, tuvieron que transcurrir 23 años para levantar una copa más a las vitrinas de La Noria y una nueva estrella estampada en el escudo, la novena del club en la historia.

Tras seis intentos fallidos, Cruz Azul encontró el momento indicado en este 2021 para volver a lo más alto del fútbol mexicano.

La última vez que el equipo celeste había llegado a la final del balompié lo hizo frente al América, equipo que en 2013 le arrebató el título de las manos en aquellos últimos y fatídicos minutos del partido de vuelta.

En una revancha para el Apertura 2018, ‘Las Águilas’ volvieron a dejar tendidos sobre el césped a los ‘cementeros’, que en aquella ocasión ya tenían al Estadio Azteca como su hogar, inmueble que en la década de los 70 vio como este equipo llegado desde la ciudad de Jasso, Hidalgo (hoy Ciudad Cooperativa Cruz Azul), se convertía en uno de los más ganadores del país; hoy es una regresión a un glorioso pasado que cada día alejaba más y más, y que día con día adquiría mayor nostalgia y dolor.

Ya no, nuevamente, Cruz Azul volvió a ponerse la corona sobre la grama del Coloso de Santa Úrsula con más gloria que pena, en una consagración mas que merecida.

En un torneo de ensueño, en el que los ‘celestes’ alcanzaron 12 victorias consecutivas para igualar el récord histórico que ahora comparten con Necaxa y León, una de las figuras del equipo y pieza clave para el esquema de Juan Reynoso fue José de Jesús Corona, figura histórica de la institución y símbolo de aquellas finales trágicamente perdidas, quien aseguró que su equipo tenía una oportunidad muy especial en el Guardianes 2021: “Es ahora o nunca”, sentenció.

“Hay que ponernos el overol y es momento que la experiencia salga y que quede claro que tiene que cambiar todo. Es ahora o nunca, es el momento, venimos trabajando con un gran compromiso y tenemos que aprovechar este plantel que es vasto”, añadió ‘Chuy’.

Álvaro Dávila, presidente de Cruz Azul, tiene en mente hacer una dinastía con el actual plantel del equipo, pues durante la semana de la final tuvieron pláticas con los elementos que en este verano terminaban contrato con ‘La Máquina’, como Jesús Corona, Pablo Aguilar y Orbelín Pineda.

El proyecto que se tiene en el seno ‘cementero’ es lograr varios títulos en años venideros: “Hablábamos de hacer una dinastía y ellos serían unos factores fundamentales”. El primer paso está dado. La maldición ha caído. La gloria, por fin, ha vuelto a Cruz Azul.

LAS CLAVES DE LA ‘NOVENA’

Solidez y contundencia fueron algunos de los aspectos que caracterizó a este cruz azul que los condujo al camino de la gloria.

Desde hace varios meses, Cruz Azul había sido uno de los equipos más sólidos en su planteamiento, aunque en el Apertura 2019 no logró calificar a la Liguilla y pasó por apuros en cuestiones directivas con la salida de Ricardo Peláez de la presidencia deportiva, el equipo ‘cementero’ ya contaba con una base a la cual fue sumando piezas que dieron un plus a su sistema de juego.

Una de las principales, sino es que la más importante para que hoy los ‘celeste’ puedan presumir una estrella más en su escudo, fue sin duda la llegada del entrenador peruano Juan Reynoso, quien levantó a una plantilla que sufrió un descalabro doloroso en diciembre pasado, al sufrir la improbable remontada de tres goles frente a los Pumas, y que parecía no tener pies ni cabeza. El ex defensor adaptó su plan y pasada la segunda fecha del Guardianes 2021 su esquema comenzó a cosechar frutos.

Con un sistema de juego defensivo, Cruz Azul comenzó a ganar partidos semana tras semana, pues fue su zaga la que en ocasiones rescató los tres puntos; la zona baja de los celestes solo permitió 11 goles en contra y dejó su arco en blanco en la mitad de los partidos disputados durante la fase regular del certamen.

Pablo Aguilar, Julio César Domínguez, Juan Escobar, Adrián Aldrete y en ocasiones Luis Romo le ahorraron mucho trabajo a Jesús Corona, quien también colaboró con por lo menos 12 atajadas clave para que ‘La Máquina’ no perdiera puntos. Desde la fecha 7 del torneo, los ‘Cementeros’ ya no soltaron nunca el primer lugar de la clasificación general.

Pablo Aguilar, Julio César Domínguez, Juan Escobar, Adrián Aldrete y en ocasiones Luis Romo le ahorraron mucho trabajo a Jesús Corona, quien también colaboró con por lo menos 12 atajadas clave para que ‘La Máquina’ no perdiera puntos. Desde la fecha 7 del torneo, los ‘Cementeros’ ya no soltaron nunca el primer lugar de la clasificación general.

La pizarra de Reynoso funcionó a la perfección en ambos costados de la cancha. Además del gran trabajo defensivo, el sector ofensivo también respondió. ‘La Máquina’ encontró en prácticamente todos sus atacantes una anotación durante el semestre; todos ellos, comandados por Jonathan ‘Cabecita’ Rodríguez, quien sumó 9 tantos durante las 17 jornadas.

En este renglón, ‘La Máquina’ también fue el mejor equipo del Guardianes 2021 al concretar 26 dianas en el torneo regular, empatado con Toluca y América. Mención honorífica merecen el aporte de Roberto ‘Piojo’ Alvarado (3 goles, 3 asistencias y una alta incidencia en el juego del equipo gracias a sus diagonales desde la derecha), y Orbelín Pineda, el metrónomo de ‘La Máquina’ en tres cuartos de cancha.

El cruzazulismo es el triunfo de la fe sobre la crueldad del lenguaje y del destino. Seis finales perdidas después, de todas las formas posibles (con un gol de oro, polémica arbitral, tanda de penaltis, un gol del portero rival bajo el diluvio, una revancha fallida contra el máximo rival), una profunda crisis institucional, un estallido social, una empresa divida y sumergida en el encono; el azul es melancolía, describe la teoría de la psicología del color, pero hoy no, hoy ya no. 

Un título que limpiará ese barniz melancólico que ya había impregnado a los recuerdos de otras épocas más tristes con el ‘cruzazulismo’; la felicidad es hoy, es ahora, y la feligresía celeste ya no deberá rebuscar en el pasado para encontrarla, parecía que iba a pasar otra vez, pero no, al fin, el ‘cruzazuleo’ ha muerto./Esférico.Por: Uziel Hernández.

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