Mané, un arquetipo a seguir

El fútbol profesional trata a los futbolistas como vedettes, dioses, o seres que no saben como controlar su rol en el deporte de alto rendimiento, es por eso, que son elogiados entre tantos aficionados que llenan las butacas de distintos estadios, por ser iconos alrededor de una cancha de fútbol.

Los futbolistas, son capitanes, defensores, mediocampistas o delanteros y sobre todo son figuras mediáticas que llenan el vacío de miles y miles de aficionados que hasta sacrifican su quincena por un boleto, dejando a un lado la necesidad básica de fisiología, alimentación.

Mané, es un jugador bondadoso, filántropo y diferente al resto de los demás futbolistas de cualquier parte del mundo. Él, no busca el glamour, en su vida y gracias a su forma de ser la vida le ha enseñado ser alguien agradecido.

El fútbol, le ayudo a salir de la pobreza, de zonas marginadas de África y gracias a ello se convirtió en un jugador que es admirado por propios y extraños para recalar en el Liverpool de la Liga Premier de Inglaterra.

Los – scouts franceses – lo eligieron tras haber participado en ensayos previos durante su ascenso como profesional ya que vieron en él un jugador con cualidades extraordinarias, además de su hambre por trascender como jugador y persona.

“Después de la World Cup, mis amigos y yo jugábamos en nuestro pueblo y yo me volví mas decido para ser el mejor y ganar cada juego”, afirmó Mané a los medios de comunicación cuando estaba en el proceso de elección antes de catapultarse al profesionalismo.

Sus raíces provienen de Senegal, un país que depende en la actualidad de tal jugador en justas nacionales e internacionales; por si fuera poco, Senegal participó por primera vez en una justa mundialista en el 2002 y dió el batacazo al llegar hasta cuartos de final y a priori, derrotó a Francia en el partido inaugural jugado en Corea-Japón.

Su familia, es devota y no tenían ni la mas mínima idea de que era el fútbol, hasta que escucharon a su hijo Sadio Mané y comprendieron la pasión de sentía por tal deporte del esférico. Su tío, fue uno de los impulsores en su vida al aconsejarlo para que cumpliera su sueño que desde pequeño se propuso.

En la copa Mundial del 2002, veía a su país Senegal competir en Corea-Japón y Mané, solo disfrutaba ver a su equipo jugar desde el televisor, empezando a cultivar una inspiración que mas adelante se haría realidad en la selección de los leones.

“Mis padres nunca tuvieron dinero para enviarme a la escuela, cada mañana y tarde iba a jugar al fútbol con mis amigos, cuando era joven solo pensaba en la premier league que veía en la televisión”, sintetizó Mané en sus inicios como futbolista.

El polvo de las calles en donde vivía, lo hice ser humilde, ambicioso, perseverante, tenaz y sobre todo, su etapa formativa a través de su familia y gran ser humano lo ha convertido en una persona íntegra, en un arquetipo.

La mayor parte de su vida estuvo ligado a su tío, debido a que sus padres no podían sufragar gastos de necesidades básica, principalmente por tener tantos hijos y los recursos económicos eran limitados.

“Cuando llegue a las pruebas o ensayos vi a varios chicos y a un hombre que vió mis botines desgarrados y viejos”.

La necesidad de salir de un entorno donde había pobreza, fue un reto que Mané se propuso para valorar mas su vida y poder llegar a alcanzar la cima o cúspide en el fútbol profesional.

“Desde que tenía 2-3 años recuerdo estar siempre con la pelota, jugaba con los niños en la calle, jugábamos en las carreteras sin tener un campo establecido”.

Mané, es un musulmán practicante que ora en su vida diaria en una de las mezquitas de Liverpool, su actual equipo y participa en las labores de la comunidad. Además, es filántropo desde el 2018 en un programa de VIH en África.

Entre lo más curioso de su vida personal, a él no le interesan los lujos o el glamour. Para él, no es valioso tener autos como Ferraris, Porsches, ni relojes de marca, aviones u objetos materiales de valor.

“No necesito autos de lujo, viajes, ni mucho menos aviones, prefiero que los míos reciban un poco de lo que la vida me ha dado. Es una iniciativa que me llega al corazón, es importante ayudar a la gente, me hace feliz hacerlo”.

Ahora con 27 años de edad, el jugador senegalés es un referente en el Liverpool de la Premier League que comanda el liderato general de la primer división de Inglaterra; entre sus logros, destacan 1 Copa de la Liga de Campeones de Europa, 1 Supercopa de la UEFA, 1 Copa de mundial de clubes, bota de oro de la premier League (2019), 1 Copa de Austria, 1 título de liga con Salzburgo.

Entre sus aportaciones, ha donado mas de 300,000 euros a escuelas, hospitales y da 70 euros a cada una de las familias que viven en su barrio natal de Senegal.

Dejó claro que prefiere no jugar videojuegos, como también, en sus pasatiempos evita acudir a fiestas ya que para el no son quehaceres importantes en su vida personal.

“Yo pasé hambre, trabajé en el campo y jugué descalzo. No fui al colegio y hoy puedo ayudar a la gente, dar comida y ropa a los pobres”.

Antes de llegar al Liverpool, pasó por el Metz de Francia a los 15 años de edad, siendo un jugador precoz con hambre de triunfo. También, jugó para el Salzburgo, Southampton y hoy en día juega en los Reds de la Liga Premier; es estilo de juego vertiginoso es fundamental en el esquema de Jurgen Klopp, junto con Firminho y Salah.

En la selección senegalesa es pieza indiscutible en el engranaje titular y su humildad lo ha llevado a una dimensión estratosfera del profesionalismo, un peldaño en el que todo gira alrededor de Mané.

Durante su infancia, sus padres y tío vendieron productos agrícolas de una granja que eran propietarios para poder recaudar fondos y ayudar a Mané a cumplir su sueño y destacar como profesional./Esférico.Por: Aarón Aillaud Olavarrieta

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