El juego interior del atleta

Los atletas o equipos de cualquier deporte, una vez que alcanzan el cenit con un nivel superlativo en categoría infantil-juvenil, se encuentran atascados con obstáculos mentales que no saben como derribar por no tener la habilidad de resolverlo por cuenta propia.

Por eso, es importante que cuando el jugador este realmente atascado en las competiciones y no sepa como vencer la adversidad, acuda a un especialista o Coach para que éste último, sea un facilitador, guía, elevador de consciencia que lleve al atleta a pasar de una situación actual a una situación deseada, en un camino sinuoso en el que llegará al autodescubrimiento con la mayeútica socrática con sesiones de coaching individuales o grupales y sabrá de capacidades, competencias y metacompetencias que estaban bloqueadas, que por él solo no podría haberlas descubierto, por ejemplo: Autoconfianza, Atención y Concentración, Motivación, Autocontrol, Cohesión Grupal, Escucha Activa, Empatía, Compromiso, Asertividad, Orientación a resultados, Trabajo en equipo, Cohesión grupal, entre otras…

A todo ello, el coachee o atleta, tendrá que querer tener un cambio con expectativas de sus padres, entrenador y sobre todo él mismo y junto con las competencias y meta competencias, serán vitales para trazar un plan de acción con objetivos MARTE, intrapersonales, interpersonales, intragrupales, intergrupales a corto, mediano y largo plazo con intervenciones proactivas o reactivas.

A menudo, ocurren un sinfín de situaciones que el mismo atleta lleva a la práctica y no sabe como controlar y la única vía de escape que encuentra es, forzar la técnica o táctica con malas ejecuciones o situaciones de juego, cayendo en sobrecarga muscular o lesiones que lo marginan del deporte.

No encuentran la solución inmediata y mantienen el “yo idealizado” en actuaciones pasadas que lo llevan a confundirse en las actuaciones del presente, en vez de vivir, disfrutar el desempeño en el aprendizaje con el Yo 2, el ser natural, espontáneo que a nada le teme y se enfrenta a la realidad sin pensamientos, ni juzgando el buen ni el mal.

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